Y cuando el sol del sábado, inundó la pieza, me acuerdo, que te pregunté una sola cosa antes de que te bañes para sacarte toda la noche de encima.
Me contestaste que ya sabias que eras linda para todos.



El viernes a la tarde salía de dar clases en el conservatorio.. Y ya sabía que lo primero en hacer, seria llamarte después de varios meses.



fortuna, en poblar de billetes tu cartera, y esfumarme de la habitación, para no oír tu voz, que por crudeza del azar, entre todas las voces, ha sido diseñada para que mis oídos vibren a una frecuencia perfecta, que no busco, y me cautiva mitigándome en su completa soberanía musical. Oír como articulas las palabras más comunes de tres o cuatro silabas, que elegís para introducirlas en las oraciones mas tenues y delicadas, que habrán de seducirme para siempre.