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martes, 17 de mayo de 2011

En Sol Mayor

Con el paso del tiempo fui involucionando en mi forma de tocar la guitarra, no debo saber más de 6 canciones, de las cuales la mitad alcanzo a tocarlas hasta el acorde final, al resto las abandono por puro desinterés.
Recién agarré mi guitarra, que dentro de mi casa es una nómada que va de cama en cama, o del sillón a una mesa, acumulando la tierra suspendida en el aire. La limpio únicamente cuando le cambio las cuerdas, o sea una vez por año, más o menos. La levanté, sin tener ganas de oír nada en especial, como hago siempre que la levanto, ya más por acostumbramiento que por placer, y noté que siempre toco de arranque a la misma tonalidad. Un Sol mayor.
Ahora me acabo de dar cuenta que mientras más despacio toco, mejor suena. Hasta parece que me encanta lo que estoy escuchando. El único cambio es la razón de disponerme a alcanzar una cierta tranquilidad, como para percibir esa diferencia, con todos los otros soles que conocía. Si tocara como de costumbre, escucharía los mismos sonidos incipientes, que son demasiado repetitivos después de tantos años de venir tocando el mismo instrumento.
Fue un segundo en el que me preocupé por valorar, ese momento que trascurría en Sol Mayor, sin pensar en lo que vendría más tarde. Me abstraje de la modulación musical, la cual se encarga de cambiar un tono por otro diferente. Es indistinto que se module luego a un La menor o un Do mayor, como suele ocurrir en la mayoría de las canciones. En ese ápice de tiempo me mantuve embebido en toda su sonoridad de escala con un solo sostenido en la clave, la segunda de todas las mayores. El hecho que este en mayor, denota que mi ánimo es alegre está noche. Toda la música triste está escrita en tonos menores. La mayoría de los tangos tienen sus primeras estrofas en tonos mayores y el estribillo en menor, o viceversa. Es decir se reparte su dialéctica poética, dentro de un contexto de discordia y sosiego, amalgamando un todo.
Lo importante es que supe vislumbrar un instante de belleza en un miserable Sol Mayor, por el solo hecho de concentrarme en él únicamente.
Creo que muchos de nosotros cometemos el mismo error de preocuparnos en aquello que es próximo, y a la vez cercano. Sin darnos cuenta, vamos aniquilando montones de soles que pasan sin penas ni gloria por nuestros tímpanos, por esperar la incertidumbre que envuelve a la nota siguiente.
Por esto mismo me pregunto, ¿por qué la gente está tan apurada?, e insulta mucho cuando pierde un colectivo a la salida del trabajo, o se resignan aplastarse los unos con otros para no dejar pasar el colectivo que se detiene en la parada, totalmente colapsado con otras tantas personas que tampoco han de resignarse a esa espera que los aleja de aquello que verdaderamente les importa. Aquel lugar donde se dirigen con esa presura, ¿qué universo desconocido para mí les está ofreciendo?. Quizás halla pasado tan distraído por este mundo, que me he perdido cientos de destinos que también suenan en Sol Mayor.

domingo, 16 de enero de 2011

pragmático

Es triste, pero en mis 26 años, lo único que creo saber de las minas, es que les molestan que les toques el pelo.

martes, 11 de mayo de 2010

La rubia de la GNC

Hay veces donde no se puede escapar de lo mundano, del aire repetido de cualquier lunes. Tengo los pies húmedos, de baldosas flojas y las zapatillas pegadas con poxirán.
Hace más de dos meses que no me afeito. Cuando voy al baño veo mi sombra reflejada en los azulejos marrones. En mi sombra los pelos desbaratados que asoman desde los maxilares. No me gustan mis pelos largos, pero elijo no cortarlos. Juego de alguna manera a ocultarme, a esconder de un mundo desagradable, a mí belleza pobre, de cara bien afeitada. Mi barba desagradable, para mi mundo desagradable.
Las otras veces el mejor escape es pasar y quedarme mirándola a ella por un ratito, ver como los demás hombres, buscan hacerla reír, soñando también con su desnudez. Los hombres iguales a mí, con zapatillas pegadas con poxirán seguramente. Pero con la única diferencia de que ellos no se dieron cuenta que no pueden tocarte.”We cannot touch her”. Yo no me esfuerzo, te veo hermosa desde fuera de tu pecera, y acerco el dedo al vidrio para llamarte la atención a mi manera, para después dejarte nadar.
Ayer te vi de vuelta, y mientras las conversaciones de ascensor se encaminaban hacia su común destino de fracasos, desde el otro lado del vidrio con marcado desden me miraste por esos 3 segundos demás, que exceden la cortesía de cualquier tramite comercial. Me dijiste:-Y esa barba?... te quedaba más lindo afeitado, por lo menos a mí me gustaba más así-
Después sacaste la manguera y cada uno volvió a su pecera, que tanto humedecen mis pies de días lunes.

jueves, 23 de julio de 2009

A veces es simplemente una garcha y no hay vuelta que darle


Te das vuelta, dándome la espalda y cubriéndote hasta el cuello con las sabanas rojas.
Creía que era distinto, pero te escuché de cerca y vos también respiras pausado. Por los dientes entreabiertos se cuela el aire que congela tu lengua que es muda, y moves las piernas al mínimo roce. Por eso elijo estar quieto, para no trasgredir al sueño, mientras me niego a que sea lo mismo, detrás del rojo telón de esas sabanas humedecidas del aliento agrio y reseco. No puede ser lo mismo!
Hoy el colectivo de la mañana y las sabanas rojas y los tres cuartos de tu espalda, que reverberan con las primeras luces que atraviesan las ventanillas. Hasta llegar al laburo y de vuelta tu espalda destapada reflejándose en el metal del portero eléctrico, que se repite en la mesa del almuerzo, y en el viaje de vuelta, que me deja verla bañada de sombras.
Y ahora sentarme en la cama, y al costado vos que tiras de las sabanas para volver a taparte la espalda que lucha por asomarse. Y es inútil pelear para que no sea otra vez lo mismo.
Ya no lo es… es más, creo que las sabanas son grises.

lunes, 18 de mayo de 2009

Media ensangrentada la media

Hubo un tiempo donde llegué a conocer todos los barrios. Supe del loco que dirige el transito en Mataderos vestido de árbitro, de los bares en Nicaragua con gente linda y aburrida; o de ir derecho por la circular de Dublín, en Parque Chás, hasta marearme dando vueltas; de no distraerme al salir del peligroso andén de madera en Caballito, o el cruce de Darwin y la vía, frente a la cancha de Atlanta (donde uno prueba su miedo, tentando al imprevisto frío de un cuchillo en la espalda) y hasta me sabía el nombre de las calles a cada lado de la avenida la Plata.
Después te vas quedando, estas nervioso, tenes mucho frío, y le prestas más atención al reloj. Caminás menos cuando la calle se hace áspera y abandona. La calle no perdona a quienes tienen miedo de perderse en ella.
Son las 5 y soy el primero en salir del laburo, apurado por alcanzar la parada del bondi, porque después quizás tarden media hora, en volver a pasar. Ya no hay más contestaciones falsas, ni luces blancas de tubos fluorescentes, ni el gusto amargo del café en la boca.

Puedo tener tan mala suerte, como para clavarme un alambre, en la punta del dedo gordo de pie?.
No es culpa de la suerte, es que la calle no perdona.




lunes, 30 de marzo de 2009

Es el FINde amor!

El viernes a la tarde salía de dar clases en el conservatorio.. Y ya sabía que lo primero en hacer, seria llamarte después de varios meses.
Mientras caminaba para tomarme el tren, creo que sentía miedo y no quise sacar el teléfono, así que esperé un poco, para llamarte desde casa más tranquilo, sin el ruido de la calle de fondo. En realidad no me molestaba el ruido, fue una simple excusa para postergar más esa llamada. De eludirte, como hice siempre, en verdad.
Te llamo, y suena, suena , suena , suena..Cuatro veces suena y me atentes con voz de mina que duerme a las 6 de la tarde de un viernes…y lo primero que se me ocurrió decirte al escucharte es que había sacado tu teléfono de los clasificados del diario...de un aviso que decía “colegiala te hace la fiestita de fin de año”, alguna pelotudez por el estilo, de las que suelen disfrazar mi buen humor. Me cortaste al toque.
A los dos segundos me llamas vos y escucho: “Diego??? Sos vos?”.
Me bañé y la noche me tome el colectivo para ir a verte.
Creo que entramos a un bar al que ya habíamos entrado hace mucho…pero esta vez elegí ir a una mesa, en vez de los sillones que solo facilitan la cercanía, que me quema demasiado todavía.
Mis manos por demás nerviosas recorrían de atrás para adelante , y de adelante para atrás, la carta que la mesera nos había dejado..Solo para después pedirme una cerveza para tomar. O gastaba la piedrita de tu encendedor, mientras vos elegías acariciarme los pelos del antebrazo, diciéndome que me veías lindo y que por favor me quedara quieto de una vez.
(Por esos días, me acuerdo que le había contado de ella a Santiago, y entre risas le comente que el fin de semana tenía ganas de verla solo para acabarle en la cara).
Nuestra charla esa noche no fue muy buena que digamos, aburrida sobretodo. Creo que lo mejor era levantarse e irse de una buena vez. Entre reproches, apenas pisamos la vereda le dije que por su culpa al final no había comido nada, y me estaba empezando a doler la panza, total ella vivía ahí nomás y venía comida de la casa. “Bueno vamos enfrente y te compro un pancho en la estación de servicio”. Y acercándonos al cordón, te abracé…pero bien fuerte para que sientas todo mi cuerpo contra el tuyo abrigado de rojo..Hacia frió esa noche y sabia que en algún momento la iba abrazar. No esperé la mejor ocasión para hacerlo, iba a pasar simplemente, como pasó siempre todo entre nosotros. Te sentí gemir muy bajito, cerca de mi oído que se humedecía.

Para que después no halla ninguna pasada de factura, dejaste que el primer beso te lo diera yo. “vamos a dormir juntos?” me preguntaste sonriendo…Y sí, que vamos a dormir juntos, después de todo es viernes.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La persistencia de la Memoria

Hay veces en las que busco que ese tiempito en el que estas de vuelta conmigo sea más duradero, y que la imagen del recuerdo no se agote así de fácil en mi memoria. Que no me pase como siempre, en la que te me escurrís, y tu figura espectral se derrite entre mis brazos chorreando hasta el suelo, como chorrean los relojes que cuelgan de las ramas de los árboles.
Es inútil que busque detenerte, tu destino se aleja y fluye como el agua que cae en forma de gordas gotas que estallan contra el suelo del desierto de Dalí.
Un Dalí que se masturba, y en su afanosa horda de ingenio emula esa viscosidad entrelazada en sus dedos, para transformarla en el cuerpo de ese tiempo, que cuelga de las ramas.
Vos también te escurrís entre mis dedos, joven princesa que fluyes por los canales de un río de locura. Sos agua, del hielo que el calor de mis manos derrite, sos transpiración y fluidos corpóreos que perfuman los dedos. Sos agua que llueve, y salpica. Sos agua que humedece al calor del colchón perfumado de vos.




Dedicado a M. (y que generoso fui al buscar fotos,y tambien encontre la del gordito MP bailando en xelha en la misma carpeta)

lunes, 16 de marzo de 2009

Ladrones de sueños

Me jode mucho la gente que se acerca y te dice algo para hacerte recapacitar y enmendar algún error propio, incapaz de distinguirlo uno mismo. Esta gente usa expresiones como “De onda” o “te lo digo de amigo”. Me molestan. Quiero que no me digan nada. Por favor se los digo, no es mucho pedirles.
Y seguro tienen razón, pero de que sirve, ellos juegan con otras cartas, porque ven tu situación parados desde otro lugar, sin arriesgar nada. Cuando no hay nada que perder sobre la mesa, cualquiera se hace el loco.
Últimamente me electrocuto o caigo al vació, hasta estrellarme sobre mi cuerpo distraído, mientras duermo. Por eso me agarro bien fuerte de los costados del colchón ya despierto, sin abrir los ojos. Instante vertiginoso de exaltación que muere sin la necesidad, de que se abran. El tacto con las sabanas me devuelven a la serenidad de mí cama, la habitación, el ventilador prendido, la silenciosa respiración de Laura en mí espalda.
Pero me llama la atención que no exista registro de personas, lugares o voces ajenas a mis horas de vigilia. La electrocutación que sobresalta a mi cuerpo, ejectándolo del terreno onírico, me devuelve sin rastro alguno, de situaciones vividas en aquel espacio irrisorio. Por lo tanto desconozco, todo lo concerniente a mi trabajo mental, o mejor dicho, me desconozco a mí mismo, como participe de estos anegados sueños. Me desconozco como individuo proyectado por mi propia invención mental, durante ese periodo del descanso humano. No es normal que la memoria nos juegue estas malas pasadas. Todo se encuentra ideado de antemano, somos seres químicos, nos debemos a la combinación de diversas sustancias que infunden un enorme abanico de sensaciones. La memoria se estimula de igual forma.
Busco la liberación constante de endorfina, explotando al máximo mi lívido, con el objetivo de calmarme un poco. La ansiedad me agobia y encontré en esta sobrestimulación hormonal un paliativo natural, a un sedante similar al olor de los barnices sobre las maderas de aserraderos. Desde chico que la reacción inmediata en mi organismo a un aroma semejante, es la de tranquilidad extrema.
Mi cabeza durante todos estos meses carentes de nuevos sueños, tuvo que seguir trabajando y proyectando aquél universo desconocido. Valla a saber porque razón orgánica, mi memoria decide esconderme cualquier prueba que acontezca a todo ensueño aparejado a mi estado de tranquilidad extrema. Desconozco que la excesiva endorfina en mi organismo provoque esta falencia recordatoria.
Conjuntamente a este olvido inexplicable, empecé a notar, la facilidad con la que se ensucia la funda de mi almohada. Por más que la lave, basta menos de una semana para que una película grasosa, la recubra nuevamente. Podrán decirme que es a causa de la seborrea de mi cuero cabelludo, o que durante mi ausencia en casa, mi perro elije dormir en ese sitio, refregando sus patas sucias encima. Pero a mi no me engañan! , los sueños no recordados en las mañanas, se encarcelan en esa mugre, para luego huir de nosotros adentro del lavarropa, con la ayuda del jabón en polvo.
Aunque de no atravesar este inconveniente, y de contar con las imágenes de esos sueños desconocidos, transformados en suciedad de alcoba, llegará el día en que aquellas imágenes, también serán alcanzadas por nuestro olvido repentino.
Esas mismas personas de las que me quejo, y que se acercan a hablarme “de onda” o aconsejándome “Como amigos”, viven repitiéndomelo: “El universo tiende al olvido”.
Y no me interesa que ellos nunca se equivoquen, por tener la valentía de escupir las verdades más crueles, gracias a que nunca han de apostar sobre la mesa, algo que en verdad estimen. Yo quiero a mi mugre de almohada, quiero a mis sueños. A pesar que el día de mañana en ellos también, los recuerdos que sean allí evocados, pertenezcan a lugares ignotos, resuenen con voces confusas y estén repletos de personas sin caras.
Que me importa que del olvido, ni los sueños se salven.


No escribo mas..ahora pueden poner tranquilos.."mira que linda foto!"

martes, 20 de enero de 2009

Esto fue una confesión nocturna a Alicia



-Me gusta Fiona Apple

-Sí, me di cuenta, alta mina con onda.

-Alta drogadicta diría yo.

-Sí, también lo es.

-No creo que tenga mucha onda, debe ser muy enferma. Por empezar es una vegetariana extremista, tiene trastornos depresivos, la violaron de chica y odia a la gente. Es antisocial.

-Un montón de cosas negativas, che!


-Por eso, no creo que sea una mina copada y con onda, como vos decís. No creo que se prenda a tomar una cerveza en una plaza tampoco.

-A mi se me hace que sí, pero vos la conoces más seguro.

-No, yo no salí nunca con ella, tampoco tuve oportunidad de ofrecerle una cerveza para que tomemos juntos en la plaza.
Pasa mucha gente por la placita de Devoto pero a Fiona Apple jamás la vi. Por eso uno toma muchas cervezas y comparte el tiempo con mujeres equivocadas, solo porque Fiona Apple no es de andar por Devoto. Sino todo sería demasiado sencillo.

-Claro, es como tu amor imposible.

-Pongámoslo así: Quiero llamarla “Fiona” a la dueña de ese amor imposible, para tener aunque sea una mínima esperanza de su existencia, de conocer de ese amor por lo menos su nombre.

-Ves!! Ya hay mujeres que se interponen entre nosotros.

-Pero ella nunca pasa, entendes!!
Imagino que está cerca, que pega una vuelta por la calle Chivilcoy. Capaz la gente que corre alrededor de la plaza para no ser tan gorda, tratando de adelgazar un poco, me la tapa y no me la deja ver. Entonces me levanto y quizás las siga detrás, camine bien rápido, pero sin correr (Para no levantar sospecha), todo con tal de alcanzarla y ponerme a la par de ella. Pero en una de esas, justo el semáforo se pone en verde, ella cruce la calle y no la pueda seguir más, porque sino ya sería demasiado sospechosa mi actitud. Tal vez solo me quede con la imagen de su espalda, del pelo suelto y su cintura estrecha…
Sin haberla podido ver de frente, continuando con la incertidumbre de saber si era o no, la misma que acababa de irse, cruzando la calle delante de mí.

-Bueno, si es así de platónico lo acepto.

-Es muy entupido lo que acabo de contarte, no sé por qué entré a decirte todo esto.

-Jajaaj, Porque es tu fantasía

-Igual, esa sensación la suelo tener. (No soy de revelar mis actos psicóticos recurrentes a la gente,… perdóname) pero a veces trato de caminar mas rápido porque veo a alguien de espaldas y pienso "¿Será Fiona Apple?" y me desespero por acelerar el paso. Trato de pasarla, ponerme adelante para girar de manera disimulada y verla de frente. Pero jamás es ella, siempre es una más narigona, de ojos oscuros, u otra que usa flequillo recto...Pero nunca es Fiona.
No la puedo esperar. Se que está dando vueltas ahí afuera y que no viene, y que voy a ver montones de espaldas más a las que seguiré sus pasos, sabiendo que ninguna será la de ella.