Y cuando el sol del sábado, inundó la pieza, me acuerdo, que te pregunté una sola cosa antes de que te bañes para sacarte toda la noche de encima.
Me contestaste que ya sabias que eras linda para todos.
forma, es el misero boleto que habilita la dopamina que alivia mi sentidos.
Lo único que supe es que no podía resistir la tentación de abrir la blanca puerta de una habitación, en donde sabia que estarías hundida entre las sabanas inundadas con el olor del sexo. Lo último que quería era verte, pero sin pensarlo mucho, mi mano se enfriaba con el metal del picaporte que empezaba a girar hacia la derecha.
Richard Ashcroft
Ayer volvía del centro, y era un quilombo de autos porque estuvo la bendita procesión a Lujan, que existe también para joder un poco a la gente que no elige creer.Cuando llegué a Ramos, me acordé de sacar algo de guita del banco, antes de ir a casa. Y como Rivadavia estaba cortada, no sabía donde dejar el auto. Bordeé la placita Mitre, y con suerte pude acomodarlo atrás de un volquete delante de un edificio en construcción. A penas apagué el motor, ya se me acercó el cuidacoches con su pechera naranja fluorescente. Lo saludé y me fui corriendo ese par de cuadras, hasta llegar al banco, porque sinceramente me estaba meando. Me dan bronca los cuidacoches, porque asumen como obligación, el hecho de abonarle plata por estacionar en la calle. Además eran las 4 de la tarde, porque si fuera de noche todavía…Pero esta gente se adueñó del centro de Ramos y hace unos años uno no puede dejar el auto en ningún lado sin que estos te vengan a pedir plata.
La chica rubia de palermo que estudia abogacía, y el padre le paga las vacaciones en Pinamar con sus amigas, quedó perdidamente enamorada del tipo que está al borde de cumplir los 30, y hace malabares con clavas encendidas en los semáforos, con el riesgo de quemar las pocas rastas que le quedan, en su cabeza acechada por alopecia maquillada de cultura reggae.