miércoles, 7 de septiembre de 2011

No alarms and no surprises

Ella es como el gajito que arrancan de una planta que está por secarse, para ponerlo con agua dentro en un frasco vacío, de mermelada “La Campagnola”.
Ella crece arriba de la heladera, en una cocina con azulejos sucios de grasa.
Segura, ausente de los peligros que tendría vivir en un jardín. Ahora está lejos de las hormigas, las heladas de las mañanas, y las meadas de los perros.
Ahora ella vive, bebiéndose los 15 centímetros de sol, que entran por la ventana del mediodía.; y crece chiquita adentro del frasco, con los limites de vidrio, en el que resbalan sus raíces que apenas sienten cosquillas, al tratar de estirarse más de lo que pueden.
Está sola, y después de las 2 de la tarde, se esfuerza por alcanzar ese último pedacito de sol que se aleja, por detrás del almanaque, y la estampita de San Cayetano.
Sus hojas son chiquitas, pero verdes, color de la garantía de su crecimiento restringido.
Sin temores. Ahora ella vive.



2 comentarios:

FEDORA dijo...

Hay tanta gente viviendo asi tambien...
besos!
PD: como es eso de que me gusta el sashimi? o el besugo?
Te juro que el sushi me encanta,pero intuyo que no te referias a eso...jajaja!
besos

Karina dijo...

Ella (la plantita) y su seguridad.
Parece que se percata de que está segura, retoza (z o s?) con el sol y sigue creciendo bien green.
Si mis macetitas supieran de su existencia seguramente, estarían verddes pero de envidia!