miércoles, 17 de junio de 2009

Amo la radio

Te lavaste los dientes y saliste rápido. Aunque todavía era temprano, caminabas sin la mochila, y cerrando tu camperita, vas controlando los bolsillos, como aquellas veces que no dormís en casa.. Ves el bondi parado en el semáforo y cometes el error de correr, para subirte antes de que arranque. Quizás de haber tenido un poquito menos de suerte, se habría puesto en verde, mientras puteabas parado al borde del cordón de la avenida. Pero hoy no!, hoy estas amigado con esa misma suerte, que además de dejarte subir, te pone una vez más, frente a la rubia narigona del 113.
Para que corriste? Si igual llegabas temprano. Ahora la sana fidelidad que tenías desde las 7:30 a las 7:45 de la mañana, ha mutado al despecho más tenaz.
Cuando pudo sentarse, el chabón de al lado, aprovechaba para hundir sus dedos entre su pelo amarillento y desgastado.
Los auriculares los llevo en la mochila siempre, y en contra de mi postura, elegía alienarme y cagarme de risa solo. Me dolió mucho Castelo, y hoy me duele Peña, y lo digo demasiado enserio

10 comentarios:

Jacqueline dijo...

ami me dolieron los dos, es verdad castelo un grande, y peña lo mismo.
que lindo texto
beeeeso

E m e dijo...

a mi también

Claudia dijo...

Siempre con textos tan cotidianos, tan claros, tan simples... No es fácil escribir así. Un placer leerte-Beso

Monse dijo...

Hoy me pasó eso.

El trecho que recorre el 59 hacia Plaza Italia siempre se me hace más breve de lo que debiera, ahí atascada entre mochilas y camperas de personas colgadas al barral para no caerse, pero el chofer maneja con una brutalidad lo suficientemente pronunciada como para sacudirnos a todos.

Me bajé, y pegué una corrida que rajó el piso para poder alcanzar el 37, ramal 4, que me deja en la facu. Obviamente, terminé exhausta en la parada sólo para comprobar muy infelizmente que en realidad era el ramal 1, que no me deja ni a gancho cerca de Ciudad Universitaria. Además, me quedé dormida y estaba llegando una hora tarde a la facultad... y a la materia que más me cuenta.

Pero, sabés qué? Aún así permanecí de buen humor. Es inevitable, cuando vez como el cielo va clareando y se apagan las luces artificiales en cada poste, cuando podés observar hasta el más mínimo detalle de las acciones y expresiones de otra persona sin que se de cuenta... Mientras escuchás tu música favorita y armás el cubo mágico.

Felicidad, no? Está en todos lados todo el tiempo.

Gracias por el comentario :)

Monse.-

Diego dijo...

no hable nada de eso

Silvio dijo...

Ahora que viajo poco en colectivo extraño situaciones que vivia a menudo cuando transitava la urbe en esos coches populares de pasajeros pintados de un colores de carnaval.

Extraño a Castelo, Guinsbur y demás hacedores de radio.

Saludo y felicitaciones

Jamona dijo...

buena vamos a sapar al bondi queres?
yo te acompaño.

Valentina dijo...

Me hiciste recordar los tiempos que todavía andaba en los colectivos, me recuerdo que de niña no me gustaba nada, hoy son raras las veces que ando.

Los auriculares los llevo siempre también

Un besote.

luciérnaga dijo...

me gusta ver reír a los que llevan auriculares en los transportes públicos y que seguramente escuchan la radio.
me contagian sonrisas y me hago cómplice, aún sin saber qué es lo que escuchan.

Gabriela Puglia dijo...

A mi me dolieron como vos Castello y Peña y también Guinzburg!!!!
Besos