jueves, 2 de julio de 2009

Cuándo fue hora de cambiar?

Cuado era chico, andaba mucho en bicicleta por mi barrio…Casi que tenía estudiados a los diferentes puntos desperdigados por cada zona de Ramos Mejía, en donde era posible cruzarme a las pibitas que me gustaban..,
A los 16 años, era un adolescente, muy flaco, que usaba el pelo largo (atado atrás con alguna colita), con aros en la oreja, y por ser verano tenía la costumbre de estar quemado a full. (Seguramente era muy grasa, pero me sentía genial cuando volvía a casa de noche con mi bici Playera, con todo ese pelo mojado).
Quizás estaré dejando demasiado en evidencia que extraño a mi pelo…
Una vez, volviendo de ver a Valeria, por la calle Pizurno, a 2 cuadras de donde yo vivo, mientras esperaba que los coches que venían de la avenida San Martín, me dieran paso para cruzar, escuché el sonido de un violín… Me llamó la atención, porque no sabía de donde venía, hasta que miré para arriba, y vi la luz prendida en el chalet de la esquina, donde se veía a una chica estudiando de espaldas a la ventana, leyendo con sus movimientos torpes y entrecortados del arco, que sostenía erguido con sumo esfuerzo.
Me quedé un tiempito escuchándola y me fui contento… me hubiese gustado conocerla, decirle que oía su música y también iba a un conservatorio hace muchos años, como seguramente haría ella.
Fue así como hice diaria mi costumbre de pasar por Pizurno levantando la cabeza, para mirar la ventana del chalet, y ver si estaba la rubia del violín ensayando.
Y después la facultad, el laburo, las minas, las minas de noche, escribir cartas con forma de bollos, los amigos perdidos, las mañanas en colectivo, discutir, y anotar números de teléfonos. Hasta ayer a la madrugada, que con mis brazos temblando sostenía el manubrio de la misma bicicleta ya destartalada, oxidada, con el sonar de todas las tuercas flojas, que me distraían del viento helado del barrio que también chilla de frío húmedo.
La luz roja del semáforo en Pizurno, y sin darme cuenta mirar hacia arriba, y encontrar de vuelta la ventana abierta del chalet, ahora con la luz apagada, pero pudiendo ver entre las cortinas, asomarse a una partitura durmiendo en un atril.

10 comentarios:

♥ Hadita!! ♥ dijo...

linda historia, señor oso, linda historia

☀Pau☀ dijo...

Qué hermoso lo que escribiste. Cuánta sensibilidad.
Una historia llena de sensaciones, música, frío tiempo pasado. La imagen del paso del tiempo sobre tu bici y vos manejándola en invierno con pelo corto es de película.
Un beso agradecido por hacerme leer eso.
Pau

C * dijo...

Bello escrito... la vida tiene esos guiños al descuido.


por otro lado DISTE EN LA TECLA, eso de no poder confesar que no pensas en nada, o que no pasa nada... es algo que odio...

que esté callada no significa que este mal, o que este elucubrando algun plan de domincacion mundial, o 10 formas limpias de asesinarte!

a veces me altero.


pd: hay que abrazarse mas y andar en bici.

andreita dijo...

Diego que lindo texto :)

Cosas tan simples q nos pasan a diario y a veces no les damos mucha importancia, con el correr del tiempo nos recuerdan q con cuan poca cosa uno puede ser inmensamente feliz.

Y a mi m gusta tu pelo corto ;)

Besugo :P

Ana No Duerme!! dijo...

que divino"!!! por que no le tocas el timbre?? dale!!! porfi... quiero saber como sigue la historia...

Claudia dijo...

Ya observador de muy chico, sensible, que bueno recordar, pequeñas historias, sensaciones, objetos que nos acompañaron y por que no mantener viva siempre la sensibilidad, los ojos de niño, la mirada de busqueda.... Lindo, lo suyo como siempre. Beso

Jacqueline dijo...

que lindo es ser adolescente, me agarro el viejazo mal

m v dijo...

La verdad iba a empezar a escribir para lograr ese tipo de firmas picaras que te terminan dibujando una sonrisa en la cara y te olvidas que me olvide de tu cumpleaños y que soy una pendex. Soy conciente que la adolescencia se me esta terminando... pero yo pienso en debbie harry y me pongo bien. Por que? Ay misterio misterio
Yo me imagine graficamente tu onda, fantaseando con cocodrilo y unos raybans y a russian red

Daniel dijo...

Hay quien sostiene que, mientras las cosas están sucediendo, no tienen ese clima particular que les damos cuando las recordamos.

La magia no está tanto en los hechos como en el recuerdo de los hechos, que son en general más personales y hablan más de nosotros.

Lindo recuerdo.

Enriqueta dijo...

Yo no soy la medio cornuda, creo que malinterpretaste mi texto. De paso digo que muy lindo el tuyo, casi siempre te leo pero pocas veces comento. Saludos (: